
"Concerto To Hell" de Christopher Young
Arrástrame al Infierno es el título en español de la nueva cinta del director Sam Raimi quien, tras haber concluido su trilogía del hombre arácnido (todavía recordamos la tan criticada secuencia musical de Spider-Man 3) regresa a las salas de cine con una endemoniada e ingeniosa pieza de horror que tiene todo para convertirse en una referencia dentro de su género. Muy lejos del sadismo y de la atrocidad propia del terror convencional, Raimi nos lanza una mezcolanza de humor y tensión escalofriante, creando y explotando efectivamente una mecánica repleta de situaciones dramáticamente absurdas dignas de un "WTF!".
Después del prólogo del desastre diabólico mexicano que contribuye a generar un misticismo serio no-tan-anglosajón alrededor de la trama y en la que presenciamos el destino fatal de un infante que termina siendo tragado por la tierra, Raimi nos somete al estruendo retro sinfónico del "Concerto to Hell" que terroríficamente penetra en los oídos y hace vibrar las butacas. La composición de Christopher Young, comparable tal vez con bandas sonoras recientes como las El Orfanato de Fernando Velázquez y Sweeney Todd de Stephen Sondheim, acompañará los siguientes 90 minutos en los que Christine Brown (Alison Lohman) tratará de evitar correr la misma suerte de aquel niño de la secuencia inicial.
Christine, dócil empleada de banco que con el fin de demostrar su capacidad para tomar decisiones difíciles, niega una tercera prórroga de pago a su cliente de nombre Sylvia Ganush (Lorna Raver), quien en apariencia es todo un repugnante esperpento gitano. La decisión provocará que la Sra. Ganush sea echada de su casa y humillada al grado que ésta reclama gritando "You shamed me!". En venganza, tras una patética y memorable secuencia de lucha en el estacionamiento del banco, Christine será maldecida por la gitana y sometida a la tortura de Lamia, ente maligno que tras un periodo de tres días la arrastrará al infierno.
El maleficio se tornará una verdadera pesadilla de agresiones recurrentes y deyecciones viscerales que harán que Christine busque la ayuda del psíquico Rham Jas (Dileep Rao) y posteriormente de Shaun San Dena, una médium irrisoriamente interpretada por Adriana Barraza y que esperó ocho lustros para poder confrontarse nuevamente con Lamia. En medio del martirio, Sam Raimi y su hermano Ivan, ambos guionistas del filme, derivan en la relación amorosa entre Christine y Clay Dalton (Justin Long), su escéptico y tierno novio; el vínculo finalmente da un toque terrenal al relato.Con un estilo no muy elegante pero que revela cálculo y destreza, entre innumerables gags grotescos hiper-ridículos (en el estacionamiento, en el banco, en la cama, a la mesa, en un funeral, en el cementerio, en el cobertizo, durante el exorcismo, en la cafetería), el director sorprendentemente logra generar una sátira extravagante que no sacrifica el horror y al mismo tiempo se reconoce como parábola sobre el mal y el egoísmo. Da miedo que dé risa...











