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lunes, 29 de diciembre de 2008

Arte y títulos

Art of the Title es uno de esos tesoros que existen en la red. Horas enteras podría pasar viendo una y otra vez las secuencias que Alex Ulloa e Ian Albinson comparten en sus posts. Sumergiéndose un poco en ese blog básicamente se hallan elementos de respuesta la siguiente pregunta: ¿cómo presentar/comenzar una película? Secuencias con créditos iniciales las hay de mil maneras: simples, elegantes, animadas, ornamentadas, breves, musicales... pero finalmente algunos elementos siempre están presentes: creatividad, diseño y sustancia.

Este año recuerdo haber visto varias secuencias con títulos que me gustaron, como las de El Orfanato, Hellboy II y Sweeney Todd, las tres de un característico estilo TimBurtoniano. En este tema de las secuencias, el trabajo de Tim Burton es realmente admirable y me fascina redescubrirlo en cada una de sus cintas. En Art of the Title pueden encontrarse algunas de sus secuencias: Edward Scissorhands, Batman, Sweeney Todd.

Una secuencia (no precisamente de créditos) que fue incluida en una entrada reciente del blog es el inicio de Control de Anton Corbijn. Aunque es de apenas unos segundos, adquiere un significado muy especial al mostrar, desde los primeros instantes, el tono de la película y el pensamiento de Ian Curtis cerca del ocaso de su vida: "Existence, well, what does it matter? I exist in the best terms I can. The past is now part of my future. The present is well out of hand". El nombre de película, titilando antes de apagarse, es una figura ingeniosa que Corbijn utiliza para sugerir la epilepsia del cantante. [Enlace]


Para deleite de los lectores (y mío) quise también incluir un enlace hacia una de mis secuencias favoritas. No de un filme, sino de una serie de TV...



Imagen de la secuencia de créditos de Six Feet Under
(Enlace sobre la imagen)



lunes, 7 de abril de 2008

Control: fotografía, sonido, actuaciones y acento inglés - this movie rocks!


"I wish I were a Warhol silk screen
hanging on the wall!
Or little Joe or maybe Lou.
I'd love to be them all.
All New York city's broken hearts
and secrets would be mine.
I'd put you on a movie reel
and that would be just fine."


Atmosphere y Love Will Tear Us Apart de Joy Division



Autobahn de Kraftwerk




El 18 de mayo de 1980, Ian Curtis, el cantante de Joy Division, se colgaba a la edad de 23 años. Un filme que retraza esta trayectoria interrumpida no puede ser un "biopic" ordinario. En "biografía" hay "vida", pero Curtis eligió la muerte. En esa época, Anton Corbijn – quien firma ahora su primer largometraje de ficción – acababa de llegar a Inglaterra, proveniente de Holanda, para fotografiar la onda de choque punk que cumplía ya tres años. A más de un cuarto de siglo, Corbijn hace resurgir este instante decisivo sin ceder a la ilusión de la resurrección: las figuras que vemos en la pantalla están a la vez cercanas (de nosotros, de sus modelos) y fuera de alcance – unos fantasmas.

Anton Corbijn filmó esta cinta en negro y blanco, en formato digital. Control pasa del lirismo febril que caracteriza el trabajo del fotógrafo, a la precisión documental. Frecuentemente es un cumplido trillado el subrayar la calidad del trabajo de reconstitución histórica, pero aquí, Corbijn procede de manera tan original – utilizando los detalles – que uno se sofoca en el desaliento británico de inicios de los años Thatcher.

Ian Curtis no se convirtió en estrella sino hasta después de su muerte. En mayo de 1980, Joy Division se preparaba para su primera gira en los Estados Unidos. Formado en Manchester, después de que Curtis asistió a un concierto de los Sex Pistols, Joy Division fue un grupo que tomó de la ideología punk, la idea de que no era indispensable saber tocar para hacer música, remplazando la furia de los Pistols o de los Clash por una desesperación romántica.

Habiendo encontrado en Sam Riley un intérprete ideal, Anton Corbijn retraza la adolescencia de un joven proletario que recita a Wordsworth con un tajante acento de Manchester. El joven poeta detiene sus estudios para casarse con Debbie (Samantha Morton, impecable como es costumbre) y encuentra un empleo en una agencia de empleo, una completa ironía.

En cuanto las primicias de la gloria rondan a su alrededor, él las rechaza. En esos últimos momentos, la puesta en escena tan analítica de Anton Corbijn deja escapar su objeto/sujeto, el cual desaparece en un misterio impenetrable.


Texto traducido de LeMonde.fr