martes, 3 de abril de 2007

El Festival de Guadalajara ilustra las dificultades del cine mexicano

Para su consideración, publico una noticia que salió hace unos días en el periódico francés Le Monde. La traducción la realicé yo mismo...


El Festival de Guadalajara ilustra las dificultades del cine mexicano
LE MONDE | 31.03.07 | 14h57

El complejo Cinépolis Centro Magno de Guadalajara (capital del estado de Jalisco, 4 millones de habitantes) cuenta con 20 salas de exhibición. Durante el Festival Internacional de Cine de este año, del 23 al 30 de marzo, diez de ellas proyectaron filmes de autores mexicanos o latinoamericanos. Las diez restantes fueron destinadas a 'la dieta' normal del espectador mexicano, constituido por 90% de filmes hollywoodenses, como en París, y de algunas cuantas cintas nacionales. Una vez terminado el festival, las 20 pantallas comenzaron a funcionar de esta manera.

Sin embargo, los espectadores se apuraron para ver los nuevos filmes mexicanos: durante el festival descubrimos alrededor de una decena. Pero no es por esto que estas películas podrán salir en salas posteriormente. En 2006, la industria nacional produjo 64 filmes. En el mismo periodo, sólo 33 fueron explotadas comercialmente, contra 167 provenientes del norte del Río Bravo.

Los éxitos internacionales recientes de directores como Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón y Carlos Reygadas son prueba de vivacidad cinematográfica, pero solamente fueron posibles porque sus creadores buscaron recursos en Hollywood (Iñárritu), en Europa (Del Toro), o se restringieron a una austeridad financiera (Reygadas).

Berta Navarro, quien coprodujo El Laberinto del Fauno, de Guillermo del Toro, con una compañía española, recuerda los orígenes de esta falta de recursos: "En 1993, México produjo 140 cintas. En el año siguiente a la firma del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canadá, sólo fueron 7. Fue como una bomba atómica".

Un Oligopolio.
El TLC provocó el desmantelamiento de una industria estatal que había producido, un siglo antes, los grandes filmes de Buñuel o de Emilio Fernández. La privatización, con la prohibición de subvenciones y de un mínimo de cintas mexicanas en exhibición en salas, suprimió todo un sistema que sólo dejó lugar a IMCINE
(Instituto Mexicano del Cine) y a los estudios Churubusco-Azteca. Durante este tiempo la construcción de complejos permitió, al mismo tiempo, que el país se hiciera de una cantidad impresionante de pantallas – 3 900 frecuentadas por 165 millones de espectadores en 2007 – y el establecimiento de un oligopolio de tres grandes circuitos de exhibición.

Ahora bien, contrariamente a lo que sucede en el resto del mundo, la explotación de las salas es la única fuente de ingresos para los productores del cine mexicano. Pero de estos, el 60% es para los exhibidores, quienes deciden sobre la proyección de los filmes. El Violín, de Francisco Vargas, que evoca la represión de los movimientos campesinos por militares, salió ya en Francia, donde 70 000 espectadores la vieron; sin embargo, aún no se estrena en su país.

Sin importar esto, algunos jóvenes directores se las arreglan para hacer películas. Ernesto Contreras presentó Párpados Azules en Guadalajara. Realizada con 750 000 euros (11 millones de pesos), esta comedia amarga sedujo a los espectadores. El presupuesto fue financiado por IMCINE, que destina cada año 70 millones de pesos (4.75 millones de euros) para ayudar al cine independiente y la misma cantidad para proyectos más comerciales. Estos fondos han sido durante mucho tiempo la única fuente de recursos para los proyectos que no tienen un propósito puramente comercial.

Actualmente, Universal, Warner y Columbia han abierto compañías de producción en México. El cine independiente estadounidense se interesa también en su vecino. Y los capitales mexicanos probablemente van a fluir nuevamente. Una ley reciente otorga importantes ventajas fiscales a los inversionistas que contribuyen a la producción de un filme. Pero todavía queda el problema de la difusión. Marina Stavenhagen, la nueva directora de IMCINE no se hace ya más ilusiones sobre la posibilidad de forzar a los grandes circuitos a que den más espacios a los productores independientes. Para ella, el cine mexicano solamente encontrará a su público si se crea "un circuito alternativo que pueda utilizar las tecnologías de difusión y de proyección".

2 comentarios:

Paxton Hernández dijo...

Uy, te me adelantaste. Mañana voy a poner un posto sobre el mismo tema, jejeje.

Excelente artículo y muy buena traducción.

En efecto, la situación de la exhibición de cine mexicano esta para llorar. Una vez que pase la borrachera chovinista de los Iñárritus, Del Toros y Cuarones, veremos a final del año cuántas películas se fueron enlatadas para siempre y cuáles fueron enviados al matadero, a tronarlas a las semana.

Por lo pronto, el La última mirada ¡volvió a cambiar su fecha de estreno! Todo esto para favorecer a las mierdas esa, la de Ice Cube, y la de Tim Allen con John Travolta.

Lo que me parece de plano fatal, es la actitud derrotista de la tal Marina. Qué asco.

Saludos!

Lo del cierre del blog era una pequeña bromita del April's Fools, jijiji = ).

Carlos Reyes dijo...

gran articulo gracias!... esperemos que siga la buena racha de exitos en taquilla.... lo importante como dice Bruno es que las peliculas no se estanquen. Hace unas semanas le mande un email a Francisco Vargas aconsejandole que se aventara ya... el me ha dicho que esperaba a ver si su pelicula "El Violin" encontraba una exhibicion mas completa... pero parece que ya lo convencimos de que estrene su pelicula aunque sea de manera independiente.... y si todo va bien, en la tercer semana de Abril por fin se estrenara.