Dir. Tom Kalin. USA/España, 2007. Tendencias Ficción.
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Izquierda: Julianne Moore y Belén Rueda
Derecha: Eddie Redmayne y el españolito Unax Ugalde
La monstruosidad edípica tras la cámara de Tom Kalin luce tan bella y humana que casi opaca cualquier atrocidad. Savage Grace, dramatización de la vida y muerte de la socialité Barbara Daly Baekeland, es una intensa tragedia en colores pastel.
De Paris a Cadaqués, de Mallorca a Londres, seguimos la relación de Barbara – interpretada por una magnífica Julianne Moore – con su atormentado hijo Tony (Eddie Redmayne). Barbara es una mujer temperamental, depresiva, de personalidad inestable en la que la fallida relación con su esposo Brooks (Stephen Dillane) va dejando un vacío de amor. Tony, homosexual, ha visto su vida y salud mental gradualmente afectadas por el divorcio de sus padres, el engaño y rechazo de Brooks, y la cada vez más profunda intromisión de su madre en su vida privada.
La trama que se desarrolla en un periodo de 25 años (1946 – 1972) nos permite ser testigos de la evolución de los personajes que son excesivamente complejos. Las actuaciones han sido literalmente ornamentadas con diálogos rebuscados en inglés, francés y español, y desplantes histriónicos melodramáticos que dan al filme una singularidad especial. Los vestuarios y la dirección de arte refuerzan de manera admirable la belleza de las locaciones. La música compuesta por Fernando Velázquez (La Zona, El Orfanato) es probablemente la mejor que le haya escuchado este año.
La cinta es fuerte y polémica, indudablemente, con escenas que van desde el coqueteo ligero entre Tony y su guapísimo novio Black Jake (Unax Ugalde), hasta la seducción consumada entre madre e hijo, pasando por un sugerido trío amoroso en el que sólo Sam Green (Hugh Dancy), galán bisexual, se interpone entre Barbara y Tony.
A disfrutar con amplio criterio...
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Izquierda: Hugh Dancy y Eddie Redmayne
Derecha: 'Savage' Julianne