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sábado, 8 de marzo de 2008

FICCO '08 : Les Amours d'Astrée et de Céladon

Dir. Eric Rohmer. Francia/Italia/España, 2007. Galas.
Un guión tan hermoso y pasional que derrite...


De entrada nos impresiona la luz, los colores, la vivacidad del cuadro. El verde centelleante de la hierba de las colinas, la gracia de la joven que por ellas baja corriendo, su cabellera de oro con un desorden bien acomodado, el drapeado de su túnica blanca que deja transparentar la sombra de dos finas piernas esbeltas... ¿Quién es ella? Es Astrée, la pastora, reencarnación rohmeriana de la heroína de la obra maestra de la literatura barroca, L'Astrée, de Honoré d'Urfé.

Tras "La Marquesa de O", "Perceval el Galo" y "La Inglesa y el Duque", Los Amores de Astrée y de Céladon es la cuarta adaptación histórica de Eric Rohmer. Pero aunque esta novela nos venga del alba del siglo XVII, y aunque su acción se sitúe en una Galia imaginaria donde cohabitan felizmente el paganismo, el cristianismo y la mitología romana, nada impide al filme palpitar con una modernidad audaz.

Lo que le interesa a Rohmer en el texto de Urfé tiene que ver con la permutación, la multiplicación de los reflejos, la inadecuación de los puntos de vista. Él juega aquí con una jubilación comunicativa que induce en el espectador un delicioso vértigo. Entrelazando las palabras de Urfé con los cuerpos de sus actores, los hace vibrar con una sensualidad desconcertante que se despierta bajo los auspicios del travestismo. El motivo se muestra en efecto a lo largo del filme, sellando tanto el origen como el desenlace, dándole una tonalidad queer tan agradable como inesperada.

Astrée ama a Céladon, quien ama a Astrée en retorno, con un amor loco pero mantenido en secreto al estar prohibido por una disputa irreconciliable que opone a sus dos familias. Todo parte de una mascarada, aquélla de Céladon, efebo a quien Andy Gillet presta su físico andrógino y quien durante una boda – y para calmar las sospechas de sus padres – simula estar enamorado de otra jovencita. Guiado por un celoso, Astrée descubre el espectáculo y conmocionada, aparta la vista. La visión le es tan insoportable que exige al que la ha lastimado, nunca jamás volver a aparecer frente a sus ojos a menos que ella se lo ordene.

Desesperado, Céladon se arroja a un río, pierde el conocimiento y aterriza en los brazos de tres ninfas que lo curan con un gran cúmulo de caricias. Una vez restablecido, el joven hombre decide llevar una vida de ermitaño y construye en el bosque un templo dedicado a la diosa Astrée, sin alimentarse de otra esperanza más que aquella de escuchar algún día a su amada ordenándole volver a ella.


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Andy Gillet presta su físico andrógino a Céladon, en un filme de tonalidad queer tan agradable como inesperado


El último movimiento del filme orquesta el rencuentro de la pastora y de Céladon, quien disfrazado de mujer, espera ganar su amistad y tal vez encontrar su amor intacto. En ese juego de espejismos e ilusiones, donde las fronteras desaparecen entre los géneros y las épocas (vestuario, música, arquitectura, mitología, todas son fuentes de anacronismos voluntarios), el arte es el único patrón de la verdad: un poema grabado en un árbol, un medallón enmarcando el retrato de Astrée, intervienen sucesivamente como únicos elementos de prueba – de la inocencia de Céladon y del hecho de que no está muerto – en un campo de percepciones falseadas por las pasiones.

A los 87 años, Rohmer prueba que no ha cedido nada de su amor por lo ideal y firma una cinta inesperada, pero llena de ecos de su obra pasada, vibrando enteramente de un erotismo extraordinario. Una oda al arte y a la vida.


Texto traducido de Le Monde.fr

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sábado, 16 de febrero de 2008

Close-Up: Andy Gillet

Una gran indecisión me envolvió en días recientes para elegir a un candidato para este Close-Up. Para ser sinceros, primero pensé que tal vez era hora de ampliar horizontes y hacer uno dedicado a Scarlett Johansson, influenciado quizás por comentarios de algún visitante del blog (léase Paxton Hernández, quien se siente discriminado cada vez que publico un Close-Up, jejeje). Después estuve tentado a dedicar este post a Joseph Sayers, pero para desgracia de much@s y fortuna de otros, él no tiene experiencia reconocida como actor (por lo menos mientras no haga una peli con Dan Campos).

Finalmente, el seleccionado ha sido Andy Gillet, quien sin duda fue la revelación del cine francés en el 2007. Originalmente él es modelo, pero su participación en L'Homme de sa Vie, Nouvelle Chance y Les Amours d'Astrée et Céladon, le han merecido un lugar en este blog.

Les Amours d'Astrée et Céladon, filme dirigido y adaptado por Eric Rohmer, fue presentado en el pasado Festival de Venecia y será exhibido próximamente en las Galas del FICCO 2008. En esta cinta, Andy Gillet interpreta a Céladon, un joven y bello pastor - o Romeo del siglo V - que vive profundamente enamorado de Astrée pero que intenta suicidarse al creer su amor defraudado. Afortunadamente sobrevive y es rescatado por unas ninfas...

En fin, los dejo con el francesito de ojos verdes y 1.85 m de estatura...


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