domingo, 30 de noviembre de 2008

Lake Tahoe: la segunda de Eimbcke

Un accidente de auto. Un pretexto para buscar dar marcha a su propio motor interno. Pretexto, que en un momento de disimulada zozobra y malestar profundo, conduce a Juan (Diego Cataño) hacia una jornada errante entre los caminos casi desiertos de la provincia mexicana. De derecha a izquierda, de izquierda a derecha, Juan va y viene, atravesando los planos largos fijos que Fernando Eimbcke ha capturado con una belleza incuestionable.

Hora del desayuno. Juan se encuentra absurdamente sentado junto a Don Heber, (Héctor Herrera) un viejo mecánico que invita a su perro, Sica, a la mesa. Minutos después vemos a Juan en otra mesa, ahora la de David (Juan Carlos Lara), un adolescente fanático del kung-fu, quien adora a Bruce Lee mientras que su madre prefiere leer un pasaje bíblico antes de los alimentos. "¿Puedo ir al baño?" ...y Juan escapa. La sala llena de risas. Cosa curiosa e irónica tratándose de una cinta que al avanzar crea una atmósfera de aflicción alrededor de un hecho naturalmente doloroso.

Durante (suficientes) ochenta minutos, Eimbcke construye (otra vez) una sutil narración en la que la juventud queda desamparada. La aparente banalidad de los eventos, que más bien reflejan la inacción y no la acción de los personajes, es enunciada de manera lineal, entre eclipses visuales con los que nada vemos pero todo imaginamos – desde el impacto del auto contra un poste, hasta secuencias de artes marciales extraídas de Operación Dragón. Alexis Zabé, con la misma cámara con la que se rodó Luz Silenciosa de Carlos Reygadas, asiste a Eimbcke con delicadeza y convierte a Lake Tahoe en una maravilla visual.




David, alias "el que sabe" (Juan Carlos Lara), y Juan (Diego Cataño) en Lake Tahoe

1 comentario:

Dan Campos dijo...

En mi opinion, de mi top 3 de cine mexicano de este año. Los detalles simples y las sutilezas con la que se narra son lo que la hicieron de mis favoritas.

Y claro... la precencia de "el que sabe".

:p