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jueves, 3 de julio de 2008

Censura, escafandras y mariposas


Ausente de París a causa del rodaje del próximo James Bond, Mathieu Amalric había enviado a Antonio de Caunes un pequeño texto para que lo leyera en caso de recibir el César. Y así sucedió, sólo que el texto fue censurado en toda su última parte. He aquí el texto íntegro, precedido de un mensaje electrónico que nos hizo llegar.


Mensaje electrónico de Mathieu Amalric:

Desde Panamá te envío el texto que envié de último momento a los César por si acaso. Y como fue el caso, el texto fue leído, parece ser que muy bien por De Caunes, pero no hasta el final.

No regreso al tema. No sabía que era tan simple como eso, la censura.


Texto:

Antoine, léelo con vacilación y farfullo.

Sí, bueno... euh... ahora sí que pasamos cerca de cualquier cosa sin sentido:

Lindon: tres veces nominado, cero compresión
Darroussin: dos veces... nada
Michel: cuatro veces como actor... resultado nulo
Y el pompón, Jean Pierre Marielle. ¡Siete veces nominado!!! Y nunca se ha sacado nada, ni siquiera en la rosca de Reyes.

En fin, sí, pero bueno... aquello que causa placer es que La Escafandra es la prueba de que un actor sólo existe a través de la mirada de sus compañeros. Porque ¿a quién vemos en la imagen?, ¿quién hace vivir al Jean-Do ficticio?

Es Chesnais, es Ecoffey, Arestrup, Watkins. Son Marie-Josée, Olatz, Consigny inclinadas hacia él, hacia mí, hacia ti, tersas, divertidas, atentas. Es Marina en Virgen María, es Emmanuelle Seigner quien no le hace de santa y de repente le da el cuerpo, la carne y el sufrimiento a Bauby. Tu hija también, Emma, quien brutalmente provoca el milagro. Y es Jean-Pierre Cassel, doblemente.

La Mariposa es la prueba de que, cuando hay un realizador, los técnicos son herramientas pensantes; de que todo se mezcla, de que sobre un plató todo está en todo, de que podemos ser (palabra tan bella) un equipo NO técnico... porque francamente quien es el Actor cuando es Berto, el camarógrafo que hace, quien ES la mirada. Es ÉL quien, por los movimientos de su cámara crea los movimientos del pensamiento de Jean-Do.

Sí, cuando hay un realizador... Julian.

Pienso intensamente en otro equipo. Aquél, el médico, del Hospital Marítimo de Berck-sur-Mer donde rodamos y donde Bauby pasó un año y medio. Lo verdadero y lo falso, la realidad y la ficción... quién sabe. De hecho es extraño, lo recuerdo. La decoración del cuarto, para tener mas espacio, fue reconstituida en una gran sala en la planta baja del hospital, la sala de fiestas. Arriba de la puerta, una señal en grandes letras rojas: CINEMA.

Eso no se inventa.

– Y AQUÍ SE DETUVO DE CAUNES –

Pero la sala del cinema, del cine. Sí, la sala del cine, ésa debe poder continuar inventándose. "Leer a la luz. Y digerir en nuestra noche". Nuestra música.

Insoportable "trampa par el ojo" son los multiplex. Las cifras como única línea en el horizonte. Ciegamente, perturbación, sofocación, ablución. Y qué soledad. ¿Acaso le has hablado a alguien en un multiplex? Yo no. De hecho es imposible, lo que importa son los flujos. "Circule por favor, no hay nada que ver". ¡El siguiente!, banda de idiotas.

Mientras que el trabajo subterráneo, paciente, diverso, dedicado al público, a las escuelas, con tantas ganas de tener tantos distribuidores de salas, es negado cada vez más el día hoy. La Question Humaine no habría por ejemplo vendido tantas entradas si no fuera por los distribuidores de provincia.

Ese tejido de salas, que el mundo entero nos envidia es nuestro corazón, son nuestros pulmones.

Si no... si no, vamos todos a terminar frente a nuestros home cinema a manosearnos el...

Besos desde Panamá...

Mathieu.


Traducción de una publicacn (no censurada) de Cahiers du Cinéma. El César es reconocido como el premio más importante del cine francés. Mathieu Amalric, lo recibió este año por su interpretación en La Escafandra y la Mariposa. Fue nominado junto con Michel Blanc, Jean-Pierre Darroussin, Vincent Lindon y Jean-Pierre Marielle.


sábado, 21 de junio de 2008

La Escafandra y La Mariposa

"La imaginación y la memoria son mis únicos dos medios de eludir mi escafandra...
Hoy me parece que toda mi existencia no ha sido más que una cadena de pequeños fracasos, de mujeres que no supe amar, de oportunidades que no quise tomar, de instantes de felicidad que dejé desaparecer... "
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Jean Dominique Bauby


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La terraza perpetuamente desierta. El desmoronamiento.


Le Scaphandre et le Papillon es un ensayo sobre la identidad, esa que se transforma en el tiempo. Esa que define lo que somos hoy y lo que fuimos ayer. La realidad son recuerdos e ilusiones. Jean Dominique Bauby no es Marlon Brando, él es lo que dicta su memoria y lo que desea su imaginación, ambos elementos enclaustrados en su mente parlante.

El actor francés Mathieu Amalric es el cuerpo, la escafandra que limita el aleteo de la mariposa. Esa escafandra se permite establecer una lucha grecorromana con una mosca, contempla las mañanas desde una terraza perpetuamente desierta, reduce el mar a un producto de efectos especiales y es visitada día a día por el ortofonista. Permanece rígidamente.

El fotógrafo Janusz Kaminski y el director Julian Schnabel se convierten en el ojo del protagonista. Ese ojo que ve y que habla. El mismo que permite a preciar a las mujeres que proveen de vida a la escafandra y a la mariposa, simultáneamente. Emmanuelle Seigner, Marie Josée Croze y Anne Cosigny: su exesposa, su ortofonista, su traductora.

Papinou (Max von Sydow) se mira en el espejo después de ser rasurado. La ancianidad del padre contrasta con la juventud y el atractivo del hijo, redactor de la revista Elle. El glamour y la superficialidad se ven contrarrestadas por la enfermedad y la sensibilidad. La identidad se ha transformado, de oruga a mariposa.


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Emmanuelle Seigner, Max von Sydow y Mathieu Amalric


Nadie está condenado a vivir; Ramón Sampedro opinaría lo contrario. Nadie está condenado a morir; Jean Dominique Bauby probablemente estaría de acuerdo. Para Jean-Do es tan claro el valor de la vida (aún prolongada). Schnabel entendió el mensaje perfectamente y eso le permite crear una narración visual grandiosamente poética y elegante. Maravillosa.