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domingo, 27 de septiembre de 2009

Close-Up: Ashton Kutcher

Por alguna razón Ashton Kutcher (Iowa, USA, 1978) es la persona más seguida en Twitter, con más de 3.5 millones de seguidores actualmente. A pesar de haberse graduado como ingeniero bioquímico, Ashton incursionó en el mundo del modelaje apareciendo en anuncios para Calvin Klein y Pepe Jeans. A finales de los noventas comenzó a adquirir popularidad gracias a la sitcom That '70s Show, donde interpretaba a Michael Kelso.

Su carrera en el cine ha estado llena de comedias 100% desechables, pero taquilleras, no más dignas de nominaciones en los Teen Choice Awards, Razzie Awards o MTV Movie Awards. Su primer rol protagónico lo tuvo en Dude, Where's My Car? y posteriormente apareció junto a Steve Martin en Cheaper by the Dozen. The Butterfly Effect fue probablemente el filme que rompió el esquema de sus personajes anteriores; Ashton participó en él como productor y lo llevó al Festival de Sundance. Con excepción de What Happens in Vegas, sus siguientes cintas han tenido un corte más dramático, entre las cuales están Bobby, The Guardian, Personal Effects. En esta última aparece al lado de Kathy Bates y Michelle Pfeiffer. Recientemente se estrenó Spread, película que lo retrata como un serial womanizer.

Proyectos en puerta tiene muchos. En Valentine's Day compartirá créditos con Anne Hathaway, Julia Roberts y Taylor Lautner. Además se ha confirmado su participación en Like Father, Traded, Strange Magic, The Arrangement, The Engineer y Father's Day.


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sábado, 7 de febrero de 2009

Revolutionary Road: el antirromance visceral





El antirromance visceral es ese que provoca que el amor naufrague descomunalmente, como el Titanic. Ella tenía una maravillosa idea: irse a vivir a París. Después de todo él siempre decía que París es el único lugar en el que vale la pena vivir; la gente está llena de vida ahí. ¿Y qué más hay en Paris? – Un estilo de vida diferente. Diferente para una pareja que se ve sumergida en el vacío sin esperanza de la cotidianeidad que impregna los suburbios estadounidenses. La misma que Sam Mendes nos mostró anteriormente en su Belleza Americana, aunque en esta ocasión concentra todos sus esfuerzos en dejarnos con un sentimiento de desolación difícil de asimilar.

Es posible que los parisinos no sean los únicos en el mundo que saben llevar vidas interesantes. Es posible que todo este plan de mudarse a Francia con dos hijos, posiblemente tres, sea algo infantil. Tal vez ella y él – April (Kate Winslet) y Frank (Leo DiCaprio) – están escapando de ese vacío que deja la frustración y el tedio profesional. Tal vez París representa hoy esa oportunidad única para sentir de nuevo, para sentir realmente. No lo sé, a veces parece tan irreal, tan inmaduro, tan irracional. ¿Acaso no sería mejor reducir esta idea a sólo un sueño?

¿Por qué escapar?, se pregunta John (Michael Shannon), un matemático de look institucional con problemas emocionales, presumiblemente. No es de extrañar que sea él, el símbolo del discernimiento y de la racionalidad, quien busque motivos para aquel acto desesperado que April y Frank, una pareja por largo tiempo vista como perfecta en Revolutionary Road, están a punto de cometer. John los entiende, pero está loco. Mejor que se calle y que vea el arco iris allá afuera, dice su madre, la Sra. Givings (Kathy Bates). ¡Qué bello es el arco iris! ¡Si tan sólo nos lo hubieran mostrado!

La monotonía musical de Thomas Newman y la atmósfera etérea producida por el ya tan apreciado cinematógrafo que es Roger Deakins no podrían encajar mejor para mostrar íntimamente la autopsia de una relación (¿in?)humana. Mendes la desmorona mientras el guión deliciosamente escrito por Justin Haythe, adaptado de la novela de Richard Yates, nos transporta a través de elegantes, sencillos, escenarios.

El amor naufraga, la comprensión se desvanece, el odio florece. Si estar loco implica vivir la vida como si ésta importara, entonces no importa estar completamente desquiciado. Bajo esta premisa, la ambición de un verano desemboca en una relación enferma, colmada de comprensión disimulada. Cállate, cierra la boca, aléjate, detente. Necesito pensar. Pensar. Pensar. Pensar para darme cuenta de que me he convertido en alguien insensible, para darme cuenta de que ya no te amo, para darme cuenta de que no quiero este hijo, para darme cuenta de que me cuesta trabajo entender la verdadera razón de nuestra existencia. De nuestra existencia, juntos.