Diego Luna casi es Michael Jackson
"Parecerme a alguien mas... ser menos ordinario y encontrar algún propósito en este mundo". Así explicaba el personaje de Diego Luna su existencia como imitador de Michael Jackson en Mister Lonely, un filme del director estadounidense Harmony Korine, en el cual explora dentro de un ambiente bohemio, kitsch y surrealista, el culto a la celebridad y la vanidad de los sueños. Culto y vanidad que llevan a sus personajes, todos imitadores de grandes personalidades de la historia y de la cultura popular, a un estado casi autodestructivo, en el que la identidad propia ha sido completamente suplantada.
Korine ingeniosamente usa la figura icónica de Jackson junto con las de Marilyn Monroe, James Dean, Charlie Chaplin, entre otras, como símbolo de la veneración pública y asocia la historia de la tribu de imitadores con pasajes sobre un grupo de monjas de una comunidad religiosa rural. Mientras los imitadores, fervientes, preparan un espectáculo destinado al fiasco en un castillo perdido en Escocia, las monjas descubren el milagro divino de la caída libre sin paracaídas. El común denominador: la pretensión fanática de un sueño que finalmente termina en deprimente tragedia.
El director, también guionista del filme, usa títulos de canciones del Rey del Pop para describir la secuencia de los eventos: Man in the Mirror, Beat It, Thriller, y por último, You Are Not Alone. En realidad, la última parte parece hacer honor al título de la primera, de acuerdo con las letras de la canción: "I'm gonna make a change, for once in my life... I'm starting with the man in the mirror."
Mister Lonely, con buenas interpretaciones de Diego Luna, Samantha Morton y Denis Lavant y la actuación especial del director alemán Wegner Herzog, es una buena pero muy sombría reflexión sobre el fanatismo, los sueños y las celebridades que trascienden al tiempo.


