Imágenes de 4 Meses, 3 Semanas, 2 Días
No sufría tanto en una sala de cine desde que fui testigo de la agotadora travesía psicológica de Nikki Grace en Inland Empire. Tampoco había visto, desde que descubrí Paranoid Park, una película que de manera tan efectiva lograra sumergirme en un conflicto humano. Ese filme, todo un drama traumático, que me puso a sufrir una vez más en la orilla de la butaca se llama 4 Meses, 3 Semanas y 2 Días.
Las imágenes y la historia que Cristian Mungiu nos ofrece están colmadas de intimidad. El inicio del filme me recordó un poco a mi vida universitaria, con esas clásicas residencias para estudiantes de bajos recursos, con cuartos para dos, de 4 por 4, donde la cercanía con tus vecinos
Mungiu nos traslada a esa Rumania comunista en la que aparentemente es tan difícil conseguir una cajetilla de cigarros como un preservativo, y a través de una situación personal, de una mujer en problemas – embarazada "por error", el director aprovecha para transmitir el terror y la desesperanza de un régimen en el que la clandestinidad se ha instalado.
Notable es cómo con frialdad y poco dramatismo, pero con una enorme intensidad, presenciamos la inmensidad del infierno que por un día viven Otilia y Gabita, desde la visita concertada en un hotel con el monstruo Bebe
Así pues la última Palma de Oro, no apta para públicos muy sensibles, termina mostrando la realidad como es. Un gran filme con el que en serio se sufre.


